1. Propósito y alcance
Estas directrices establecen los estándares de calidad y las prácticas recomendadas de Prime Video para el subtitulado en todos los tipos de contenido e idiomas admitidos. Ofrecen a los socios, como proveedores de subtitulado, traductores y especialistas en control de calidad, un marco unificado para entregar subtítulos de alta calidad que preservan la intención creativa y satisfacen las expectativas de las audiencias globales.
Prime Video también mantiene guías completas de estilo técnico y de localización de textos cronometrados, específicas para cada idioma en más de 30 territorios prioritarios, con convenciones de formato, reglas de uso de mayúsculas y especificaciones de puntuación detalladas, además de requisitos técnicos adaptados a cada idioma. Estos documentos se pueden descargar de la sección Idiomas, localización y géneros de Slate. Las presentes directrices de subtitulado resumen los principios universales presentes en todas las guías de estilo de cada idioma y profundizan en los principios fundamentales que sustentan la calidad de los subtítulos en Prime Video. En conjunto, estos recursos establecen un marco conceptual que ayuda a los equipos de localización a entender lo qué Prime Video exige y por qué estos requisitos son importantes para crear contenido subtitulado que trascienda las barreras del idioma y ofrezca experiencias visuales envolventes a las audiencias globales.
Como regla general, los equipos de subtitulado deben consultar las guías de estilo técnico y de localización de textos cronometrados de Prime Video para obtener instrucciones detalladas sobre el idioma al que localizan, además de incorporar a su trabajo los principios más amplios que se describen en estas directrices de subtitulado.
2. Principios básicos de calidad
En las últimas décadas, el subtitulado ha pasado de ser una práctica meramente técnica a consolidarse como una disciplina respaldada por una rigurosa investigación académica. Académicos como Díaz Cintas y Remael (2007), Chaume (2004), Titford (1982), Georgakopoulou (2009) y Pedersen (2011) han desarrollado marcos integrales para entender la calidad en el subtitulado, mientras que las industrias de transmisión y streaming han establecido estándares profesionales que reflejan tanto las capacidades tecnológicas como las expectativas de las audiencias. Prime Video se basa en este conjunto de trabajos para organizar la calidad de los subtítulos en dos dimensiones interconectadas:
Traducción y adaptación se enfoca en crear subtítulos que transmitan el significado con precisión y autenticidad, respetando al mismo tiempo las limitaciones propias del medio. Esto incluye mantener la concisión y la fidelidad, garantizar la legibilidad mediante la reducción y la simplificación, lograr la coherencia terminológica, evitar las traducciones demasiado literales y adaptar las referencias culturales de forma adecuada. Los subtituladores deben equilibrar el respeto por el material de origen con la creación de diálogos naturales en el idioma de destino que las audiencias puedan procesar dentro de las limitaciones del texto en pantalla.
Requisitos técnicos establece los estándares de presentación de los subtítulos que permiten que el contenido subtitulado se integre sin problemas en la experiencia de visualización. Esto incluye las especificaciones de sincronización y cronometraje, los parámetros de velocidad de lectura, la duración de los subtítulos, las directrices de posicionamiento y colocación de las líneas, y las convenciones de salto de línea. Estos elementos técnicos garantizan que los subtítulos sean legibles, accesibles y no estorben.
Estas dos dimensiones funcionan en conjunto para garantizar que los subtítulos cumplan su propósito fundamental: permitir que los espectadores se sumerjan por completo en el contenido producido originalmente en otro idioma.
3. Traducción y adaptación
El subtitulado plantea un desafío de traducción único: transformar los diálogos hablados en texto escrito que los espectadores puedan leer, procesar y comprender dentro de estrictas limitaciones de espacio y tiempo. A diferencia de otras modalidades de traducción, los subtituladores trabajan en un medio en el que el espacio en pantalla es limitado, el tiempo de lectura lo determina el ritmo del contenido audiovisual y los espectadores deben procesar de forma simultánea la información visual, los elementos sonoros y el texto escrito. Este entorno exige estrategias de traducción que den prioridad a la concisión y la legibilidad sin sacrificar la precisión semántica, la coherencia narrativa ni el impacto emocional.
Por lo tanto, un requisito fundamental es que tanto la creación como el control de calidad del contenido subtitulado se deben realizar siempre con la visualización del video. Esto garantiza que el cronometraje, el contexto y la información visual se puedan evaluar de forma adecuada, junto con otros elementos interpretativos que condicionan las decisiones de traducción.
3.1 Concisión y fidelidad
El entorno del subtitulado impone limitaciones únicas al trabajo de traducción. Como señala Titford, tanto las limitaciones de espacio como las de tiempo condicionan por completo cada decisión lingüística que toman los subtituladores. A diferencia de otras modalidades de traducción, los subtituladores deben equilibrar la necesidad de precisión semántica con la realidad física del espacio en pantalla y el flujo temporal del contenido audiovisual. Esta restricción no es una limitación que haya que superar, sino una característica definitoria del medio que exige un enfoque estratégico para la reducción y la adaptación del texto.
El principal desafío del subtitulador consiste en determinar qué información es esencial preservar y cuál se puede condensar u omitir sin comprometer la comprensión de la trama ni el impacto emocional. Esto exige un criterio constante sobre la relevancia y el valor narrativo: entender qué elementos hacen avanzar la historia y cuáles tienen una función complementaria.
Para lograr este objetivo, los subtituladores recurren sobre todo a las estrategias de reducción. La investigación de Georgakopoulou identifica dos tipos principales: la reducción parcial o condensación, que consiste en trasladar el original de forma más concisa, y la reducción o eliminación total, que se logra al omitir parte del mensaje de origen. Ambos enfoques tienen el mismo propósito: garantizar que los espectadores puedan leer y procesar el contenido de los subtítulos con comodidad en el tiempo disponible, sin perder toda la información necesaria para entender la trama.
Por ejemplo, los diálogos hablados suelen emplear palabras como “ya sabes”, “bueno”, “está bien” y “como”, junto con la costumbre de empezar las oraciones por “y”. Cuando estas palabras funcionan como muletillas y no como contenido significativo, se deben omitir de los subtítulos. Del mismo modo, las marcas de duda como “um”, “uh”, “er” y “ah” se deben evitar en la traducción siempre que sea posible, ya que añaden carga de lectura sin aportar valor semántico. Estas omisiones son una aplicación práctica del principio de concisión: eliminar el texto que no sirva para la comprensión narrativa.
3.2 Consistencia y coherencia
La consistencia favorece tanto la comprensión como la coherencia. Los subtituladores deben tratar de forma consistente la terminología, los nombres de los personajes, el vocabulario técnico y las frases recurrentes a lo largo del contenido, para que los espectadores construyan la comprensión de manera acumulativa, en lugar de obligarlos a conciliar traducciones diferentes de un mismo concepto.
Los subtítulos también se deben estructurar de forma que sean “semántica y sintácticamente autónomos”, como señalan Díaz Cintas y Remael. Esto significa que cada unidad de subtítulo debe tener sentido por sí misma y, siempre que sea posible, se deben agrupar las palabras que estén estrechamente vinculadas por la lógica, la semántica o la gramática. Esto garantiza que los espectadores puedan procesar cada subtítulo como una unidad coherente durante su breve aparición en pantalla, en lugar de tener que esforzarse por entender información fragmentada a lo largo de varios subtítulos.
3.3 Adaptación cultural
Pedersen y otros académicos han identificado las “referencias culturales extralingüísticas” como una de las áreas más difíciles de la traducción. Estos elementos léxicos, que aluden a personas, gastronomía, costumbres, lugares y organizaciones, están profundamente arraigados en la cultura de origen y pueden resultar del todo desconocidos para los espectadores de destino. Los subtituladores deben decidir si los conservan, los adaptan o los reemplazan en función de su valor narrativo y de la probabilidad de que se reconozcan y se entiendan.
La mayoría de estas referencias culturales, como los eslóganes, los juegos de palabras, las citas populares y las expresiones idiomáticas, requieren transcreación para evocar una respuesta emocional similar en la audiencia de destino. En lugar de traducirlos de forma literal, los subtituladores deben adaptar estos elementos según su función y el impacto previsto en el idioma de origen, para que resuenen de la manera adecuada en la cultura de destino.
Sin embargo, esta libertad creativa conlleva unos límites legales importantes. Los subtituladores nunca deben copiar las traducciones oficiales: Todas las citas textuales de poemas, libros y otras obras publicadas se deben traducir o crear desde cero, a excepción de las citas de la Biblia o de otras obras que no estén protegidas por derechos de autor. Esto garantiza que los subtítulos de Prime Video respeten los derechos de propiedad intelectual sin dejar de mantener la calidad de la traducción.
3.4 Legibilidad y expresión natural
En los contenidos de ficción, como las películas y las series, los diálogos intentan sonar naturales imitando las conversaciones cotidianas, pero los guionistas los han elaborado con sumo cuidado: un fenómeno que Chaume denomina “oralidad prefabricada”. Los subtituladores deben transformar este discurso con guion en un texto escrito que se lea con naturalidad y se procese con rapidez.
Cuando la legibilidad lo exige, los subtituladores deben condensar, sustituir o parafrasear las frases largas y complejas con alternativas más breves y sencillas. Sin embargo, la simplificación nunca debe ir en detrimento de la integridad semántica. Se deben conservar todos los elementos de significado necesarios, junto con el tono y el registro originales del diálogo de origen.
Como se mencionó anteriormente, la traducción literal palabra por palabra no logra transmitir con precisión el significado pretendido, los matices culturales ni las expresiones idiomáticas. Los subtituladores deben emplear las expresiones establecidas o estándar del idioma de destino, sobre todo en el caso de los modismos y las metáforas, los coloquialismos y la jerga, y los proverbios y refranes. En el caso de los juegos de palabras, se debe recrear un efecto equivalente en el idioma de destino, en lugar de explicar el chiste del idioma de origen.
3.5 Tono y registro
El tono de voz de los subtítulos debe reflejar la intención y la interpretación de la versión de origen. Los subtituladores deben analizar con atención la forma de hablar, el contexto y la dinámica relacional del interlocutor para transmitir con precisión el registro emocional y el posicionamiento social deseados en el idioma de destino.
Esto incluye preservar los niveles de formalidad y el registro social, es decir, las diferencias entre los patrones de habla formales, informales e íntimos que señalan las relaciones de poder, las jerarquías sociales o las relaciones interpersonales. También requiere mantener la intensidad emocional y el afecto, para garantizar que el grado de emoción que transmiten la selección de palabras, la sintaxis y las figuras retóricas plasme la ira, la alegría, el sarcasmo o la ternura con un impacto equivalente. Además, los subtituladores deben captar los patrones de habla y los idiolectos propios de cada personaje, como las peculiaridades lingüísticas, las muletillas, las frases recurrentes o el vocabulario distintivo que definen su voz y contribuyen a la caracterización.
Cuando se usan dialectos en el original, los subtituladores deben mantenerlos en la traducción siempre que sea posible, mediante la búsqueda de dialectos regionales o sociales equivalentes en el idioma de destino que transmitan una información cultural y social similar. El objetivo no es la transcripción fonética, sino preservar la función sociolingüística que el dialecto desempeña en la narrativa, ya sea indicar el origen geográfico, la clase social, el nivel educativo o la pertenencia a un grupo. Cuando no exista un equivalente dialectal directo o este pueda generar confusión, los subtituladores pueden recurrir a otras estrategias lingüísticas, como las elecciones léxicas, las variaciones sintácticas o los cambios de registro, para aproximarse a los indicadores sociales y culturales que transmite el dialecto original.
4. Requerimientos técnicos
Los requisitos técnicos establecen los estándares de presentación que permiten que el contenido subtitulado se integre sin problemas en la experiencia de visualización. Estas especificaciones abarcan la sincronización y el cronometraje, los parámetros de velocidad de lectura, la duración, el tratamiento de las líneas y las convenciones de posicionamiento.
4.1 Sincronización
El cronometraje de los subtítulos influye directamente en la percepción de calidad por parte de los espectadores. Díaz Cintas y Remael sostienen que la sincronización es quizás el principal factor que influye en la apreciación del contenido subtitulado por parte de los espectadores. Cuando los subtítulos aparecen justo cuando los personajes comienzan a hablar y desaparecen al terminar, los espectadores identifican con facilidad quién dice cada cosa. En cambio, cuando los subtítulos aparecen demasiado pronto o demasiado tarde, o permanecen en pantalla mucho después de que termine el diálogo, la experiencia de visualización se puede ver gravemente alterada. Los subtítulos se deben cronometrar en un margen de 3 fotogramas con respecto al audio, para reflejar el ritmo del contenido y la forma de hablar de los interlocutores. Este proceso de sincronización, conocido como marcaje, señalización, cronometraje u originación, pueden llevarlo a cabo los traductores o expertos que dominen el software, las técnicas y las especificaciones de cronometraje. El marcaje debe respetar las pausas, las interrupciones y otras características prosódicas que caracterizan el habla original.
En el caso de los diálogos que abarcan un cambio de plano, se aplican convenciones de cronometraje específicas con precisión de fotograma. Si el diálogo comienza en los 3 fotogramas siguientes a un cambio de plano, el tiempo de entrada se debe ajustar al cambio de plano. Si el diálogo termina en los 3 fotogramas anteriores a un cambio de plano, el tiempo de salida se debe acortar a 2 fotogramas antes del cambio de plano. Si hay un subtítulo antes y otro después del cambio de plano, el primero debe terminar 2 fotogramas antes del cambio de plano y el segundo debe empezar justo en el cambio de plano.
Las convenciones de cronometraje pueden variar según el idioma. En japonés, por ejemplo, cuando el diálogo termina en los 3 fotogramas anteriores a un cambio de plano y no hay ningún subtítulo inmediatamente después, el tiempo de salida se debe acortar hasta el propio cambio de plano, en lugar de a 2 fotogramas antes. Como siempre, los subtituladores deben consultar las guías de estilo de texto cronometrado de Prime Video para garantizar el cumplimiento de los requisitos de cronometraje específicos de cada idioma.
4.2 Velocidad de lectura
La segunda limitación clave que afecta a la cantidad de texto que se puede incluir en un evento de subtitulado es la velocidad de lectura estimada de la audiencia. Establecer la velocidad de lectura adecuada plantea desafíos, ya que la capacidad lectora varía mucho de una audiencia a otra y la comprensión depende de la complejidad del vocabulario, la sintaxis y la acción en pantalla.
Dado que no existe una velocidad de lectura única que se adapte a todos los espectadores, la industria ha desarrollado diversos enfoques. La televisión abierta tradicionalmente se basa en lo que Díaz Cintas y Remael denominan la “regla de los seis segundos”: dos líneas completas de aproximadamente 35 caracteres cada una (70 caracteres en total) se deben poder leer en seis segundos. Este enfoque asume que dos fotogramas de contenido audiovisual permiten un carácter de espacio en los subtítulos, lo que da como resultado una velocidad de lectura de 12 caracteres por segundo (cps) o aproximadamente 130 palabras por minuto (wpm).
Si bien esta fórmula sigue siendo habitual en la televisión abierta, muchas plataformas de streaming han adoptado velocidades de lectura más altas, con el argumento de que los espectadores actuales están más acostumbrados a leer texto en pantalla que las generaciones anteriores y, por lo tanto, pueden procesar los subtítulos con mayor rapidez. En consecuencia, las velocidades de lectura de 15 cps (160 wpm) se han convertido en un estándar bastante extendido, y algunas plataformas permiten 17 cps (180 wpm) o incluso velocidades más altas para ciertos tipos de contenido.
Prime Video establece distintas velocidades de lectura estándar en función del tipo de contenido: los programas para adultos no deben superar los 17 caracteres por segundo, mientras que los programas infantiles no deben superar los 13 caracteres por segundo. Cuando no se pueda alcanzar la velocidad máxima de lectura de 17 caracteres por segundo, se pueden hacer ciertos ajustes. Si no se puede condensar el texto y los requisitos de velocidad de lectura requieren más tiempo, el tiempo de salida se puede ampliar hasta medio segundo (12 fotogramas) después del final del audio, siempre que el evento de subtitulado no se cruce con un cambio de plano. Si esto no es posible, se debe condensar el subtítulo sin alterar ni perder el significado previsto en el original. Otra opción es combinar o dividir los eventos de subtitulado para facilitar la velocidad de lectura. Como último recurso, se puede aumentar la velocidad de lectura hasta los 22 caracteres por segundo.
Los estándares de velocidad de lectura varían considerablemente de un idioma a otro, lo que refleja las diferencias en la densidad del guion, la complejidad de los personajes y los hábitos de lectura de las audiencias. Por ejemplo, en japonés se usan 4 cps tanto para los programas de adultos como para los infantiles, mientras que en los idiomas de la India se usan 22 cps para los adultos y 18 cps para los niños. Una vez más, se deben consultar las guías de estilo de Prime Video específicas para cada idioma, con el fin de conocer los requisitos de velocidad de lectura aplicables a cada uno de ellos.
4.3 Duración
La duración de los subtítulos influye de manera directa en la legibilidad y la comodidad del espectador. Si bien el tiempo que un subtítulo permanece en pantalla depende en última instancia de la velocidad con la que se emite el diálogo, establecer límites de duración mínima y máxima garantiza una calidad de visualización uniforme.
Para evitar que los subtítulos parpadeen en pantalla y garantizar que los espectadores tengan tiempo suficiente para leer el contenido, la duración mínima de cada evento de subtitulado debe ser de aproximadamente cinco sextos de segundo. Esto equivale a 20 fotogramas para un contenido a 24 fps, 21 fotogramas para 25 fps y 25 fotogramas para 30 fps. Por otro lado, los subtítulos no deben permanecer en pantalla más tiempo del necesario, ya que de lo contrario existe el riesgo de que los espectadores empiecen a releer el texto. Para evitarlo, la duración máxima de cada evento de subtitulado debe ser de 7 segundos. Por lo tanto, al marcar el contenido, los períodos de más de siete segundos se deben dividir en unidades más pequeñas.
Entre los eventos de subtítulos continuos, se debe mantener un intervalo mínimo de 2 fotogramas. Este breve intervalo garantiza que los espectadores puedan distinguir entre las unidades de subtítulos y evita que se perciba un parpadeo en el texto.
En los diálogos rápidos en los que varios interlocutores se interrumpen sin pausas, los subtítulos en japonés admiten una duración inferior a la mínima estándar. Sin embargo, nunca debe ser inferior a 10 fotogramas, para evitar el parpadeo. Cuando no se puede cumplir esta limitación, los lingüistas deben decidir qué diálogos subtitular, ya que los subtítulos en japonés no admiten dos interlocutores a la vez.
4.4 Tratamiento y posicionamiento de líneas
El principio de autonomía semántica y sintáctica que discutido anteriormente se traduce en requisitos técnicos específicos para la presentación de los subtítulos. Tanto la división del diálogo en varios eventos de subtitulado como los saltos de línea dentro de un mismo subtítulo deberían coincidir, idealmente, con una pausa lógica y gramatical del diálogo. Esto significa que las palabras estrechamente unidas por un vínculo lógico, semántico o gramatical se deben agrupar, y evitar que se separen los artículos de los sustantivos, los adjetivos de las palabras a las que modifican o los verbos de sus sujetos. Esto ayuda a que los espectadores procesen los subtítulos con coherencia y evita que la información se fragmente en varios eventos de subtitulado.
Los subtítulos también se deben limitar a un máximo de 2 líneas por evento, con un límite de 42 caracteres por línea, y siempre se deben mantener en una sola línea, a menos que sea necesario un salto de línea por razones de claridad o de estilo.
En cuanto al posicionamiento, los subtítulos se deben centrar y situar en la parte inferior de la pantalla. Si el tercio inferior de la pantalla está ocupado por texto (como créditos o subtítulos forzados), los subtítulos se deben mover a la parte superior. En los casos en que sea imposible evitar la superposición con el texto en pantalla, se debe elegir la opción que menos perturbe al espectador. Cuando no se pueda evitar tapar tanto el texto en pantalla como el rostro del interlocutor, se debe dar prioridad a no cubrir el texto en pantalla.
Las convenciones de tratamiento de líneas varían según el idioma, y abarcan reglas específicas para la división de líneas, los sustantivos compuestos, los artículos, los adjetivos y las proporciones de longitud de línea recomendadas. Por ejemplo, en japonés se usan 13 caracteres por línea para los subtítulos horizontales y 11 caracteres por línea para los verticales, mientras que en tailandés se usan 37 caracteres por línea. Los subtituladores deben consultar las guías de estilo de Prime Video específicas para cada idioma y obtener más información.
5. Contenido especializado
Si bien las secciones de Traducción y adaptación y de Requisitos técnicos establecen los principios fundamentales que se aplican a todo el trabajo de subtitulado, algunos contenidos especializados plantean desafíos únicos que exigen un tratamiento matizado que se basa en ambas dimensiones. En esta sección se ofrecen directrices para manejar estos elementos específicos y garantizar que los estándares de calidad se mantengan de forma coherente en todo el trabajo de subtitulado.
5.1 Títulos
Cuando el título principal de una serie o película aparece en pantalla, los requisitos de subtitulado dependen de si el contenido es un nuevo lanzamiento o un título del catálogo. En los nuevos lanzamientos, el título principal no se debe subtitular, a menos que se indique lo contrario.
En los títulos del catálogo o de la biblioteca, los requisitos de subtitulado varían según el idioma. Cuando sea necesario subtitular, se debe omitir el título principal si la versión de origen coincide por completo con la traducción aprobada por Prime Video para el idioma de destino. Cuando se traduzca el título principal desde cero, se deben conservar las versiones localizadas de cualquier propiedad intelectual (IP) existente. La estrategia de campaña determina las directrices adicionales sobre el tratamiento de localización. Los métodos de traducción de los títulos principales varían mucho de un idioma a otro, por lo que siempre se deben consultar las guías de estilo de texto cronometrado de Prime Video para obtener instrucciones específicas para cada idioma.
Cuando los títulos de temporada aparecen en pantalla, solo se deben traducir y subtitular si incluyen numeración (por ejemplo, “Temporada 3”) o son distintos del título principal de la serie. Los títulos de los episodios siempre se deben traducir y subtitular cuando aparezcan en pantalla, y se pueden localizar directamente sin restricciones, pero siempre se debe mantener la coherencia entre los recursos de metadatos y subtítulos.
5.2 Subtítulos forzados y texto en pantalla
Se deben subtitular todos los textos en pantalla que sean relevantes para la trama, incluidos los textos narrativos (que forman parte de la fotografía original) y los textos incrustados (agregados en la posproducción). Si la cámara se enfoca en un elemento del decorado con intención, es señal de que es relevante para la trama y se debe incluir un subtítulo narrativo. Por otro lado, si el subtítulo forzado es idéntico al texto en pantalla, ya aparece en los diálogos o se repite con frecuencia a lo largo del contenido, se debe omitir para no caer en la redundancia. Si el texto en pantalla y su traducción solo se diferencian en las tildes (por ejemplo, “Berlin” frente a “Berlín”), el lingüista puede decidir si incluye el subtítulo o lo considera redundante en función de si la diferencia de acentuación es lo bastante significativa como para justificar que se muestre.
En cuanto al posicionamiento, los subtítulos forzados se deben colocar de manera que no cubran el texto en pantalla en el idioma de origen ni el rostro del interlocutor. Si no se pueden evitar ambos, se debe dar prioridad a no cubrir el texto en pantalla.
Si los subtítulos forzados del texto en pantalla interrumpen los diálogos, se aplican convenciones de formato específicas para mantener la continuidad y la legibilidad. El tratamiento estándar consiste en usar puntos suspensivos al final del evento de subtitulado anterior y al comienzo del siguiente para indicar la interrupción. Esto ayuda a que los espectadores entiendan que el diálogo continúa después de que aparezca el subtítulo forzado. Además, los subtítulos forzados nunca se deben combinar con los diálogos subtitulados en un mismo evento: siempre deben aparecer por separado para mantener la claridad y la legibilidad.
El tratamiento de los puntos suspensivos cuando un subtítulo forzado interrumpe un diálogo varía según el idioma. Por ejemplo, el checo no usa puntos suspensivos en este contexto, y el japonés recurre al posicionamiento vertical con tiempos asíncronos en lugar de los puntos suspensivos para no interrumpir el subtítulo del diálogo. Los subtituladores deben consultar las guías de estilo de Prime Video específicas para cada idioma y obtener información adicional.
5.3 Nombres
El tratamiento de los nombres propios varía mucho de un idioma a otro. Algunos idiomas transliteran los nombres propios a su propia escritura, mientras que otros conservan la grafía original, incluidas las marcas diacríticas y las tildes.
Cuando sea necesario localizar los nombres propios por motivos creativos, los traductores deben asegurarse de que todos los recursos de subtítulos sean coherentes con el audio doblado de su idioma correspondiente, si corresponde. Los apodos solo se deben traducir si transmiten un significado específico o si son muy conocidos y tienen equivalentes reconocidos en el idioma de destino. En el caso de los nombres de personajes históricos o mitológicos, los subtituladores siempre deben recurrir a las traducciones establecidas o de uso común.
En el caso de los nombres de marca, se debe usar la versión localizada oficial. Si no está disponible, el nombre de la marca se debe dejar en inglés o se debe transliterar en los idiomas que corresponda. Sin embargo, si una marca no es conocida en el territorio de destino, se debe describir el producto con un término genérico en lugar del nombre de la marca, para que los espectadores entiendan el significado. En el caso de las marcas de ficción, la localización debe conseguirse traduciendo o transliterando el contenido, en función de la intención creativa.
5.4 Diálogos en otros idiomas
Cuando el diálogo se hable en un idioma distinto al del audio original, se debe incluir la traducción si el contenido está pensado para que la audiencia lo entienda. En estos casos, los diálogos en otros idiomas también estarán subtitulados en la versión original.
Las palabras, expresiones o frases en otros idiomas se deben traducir o transliterar si no existe una traducción ya establecida. Siempre se deben verificar la ortografía y la gramática, y las palabras en otros idiomas se deben poner en cursiva, a menos que ya formen parte del uso habitual en el idioma de destino.
5.5 Groserías
Las groserías y el lenguaje tabú exigen un tratamiento cuidadoso en los subtítulos. Díaz Cintas y Remael señalan que el lenguaje con carga emocional es especialmente delicado cuando pasa de la forma oral a la escrita, ya que se cree que su impacto es más fuerte por escrito que al verbalizarlo. A pesar de esta percepción, los subtituladores deben transmitir la intensidad equivalente que corresponda a la cultura de destino y comunicar la esencia del contenido de origen sin censurarlo ni bajar el tono, a menos que el propio audio esté silenciado o cubierto con un pitido. El grado de tolerancia a las groserías varía mucho de una cultura a otra, por lo que los subtituladores deben tener en cuenta la cultura a la que localizan y ofrecer una experiencia visual equiparable a la del original. Según la cultura, puede ser adecuado ajustar las groserías o la terminología que pueda resultar ofensiva en una región determinada.
Cuando el audio se censura o se cubre con un pitido, el tratamiento de los subtítulos varía según el idioma, con métodos que incluyen representar las groserías censuradas con asteriscos, puntos suspensivos o caracteres especiales. Por ejemplo, el finés y el español usan la primera letra seguida de asteriscos; el tailandés reemplaza cada letra por un asterisco; el italiano usa la primera y la última letra con asteriscos en medio, y el japonés recurre a caracteres especiales. Se deben consultar las guías de estilo de Prime Video específicas para cada idioma para obtener más información.
5.6 Canciones y música
Todas las canciones y las intervenciones musicales requieren la autorización de derechos antes de traducirlas. Los proveedores de contenido o los licenciantes son los responsables de obtener esta autorización antes de la localización y de compartirla con las partes interesadas pertinentes. En el caso del subtitulado, las canciones solo se deben incluir si se consideran relevantes para la trama. Sin embargo, esto no se limita a la relevancia temática: la letra debe transmitir información que sea absolutamente necesaria para que los espectadores entiendan la trama.
En el caso de las canciones de apertura y cierre, solo se deben subtitular cuando sean claramente relevantes para la trama, como en los contenidos infantiles donde la letra cuenta una historia. Por lo general, las canciones de apertura y cierre no se deben subtitular en los contenidos dirigidos al público adulto, salvo en los subtítulos para personas sordas o con dificultades auditivas (SDH). Si una canción relevante para la trama contiene una letra que se ha modificado o parodiado con fines cómicos, se debe localizar para preservar ese efecto en el idioma de destino.
En el caso del subtitulado de letras de canciones, se aplican convenciones de formato específicas para garantizar la coherencia y la legibilidad. Las letras se deben poner en cursiva para distinguirlas de los diálogos normales. Los títulos de las canciones se deben escribir entre comillas, y los títulos de los álbumes se deben poner en cursiva. Las mayúsculas y la puntuación de las letras de las canciones deben seguir las reglas habituales, y cada verso debe empezar con mayúscula inicial. Al final de cada verso solo se deben usar signos de interrogación, de exclamación o puntos suspensivos, aunque dentro de los versos se pueden usar comas cuando sea necesario.
Los requisitos de formato para las letras de las canciones varían significativamente de un idioma a otro. Por ejemplo, muchos idiomas romances encierran las letras entre símbolos de notas musicales al principio y al final de cada subtítulo, separados del texto por un espacio. El japonés no usa puntuación en las canciones y escribe los títulos entre comillas curvas de dos byte. Los idiomas chinos no ponen la letra en cursiva y escriben tanto los títulos de las canciones como los de los álbumes entre comillas latinas. El árabe escribe las letras, los títulos de las canciones y los títulos de los álbumes entre comillas rectas dobles. El sueco pone en cursiva tanto la letra de las canciones como los títulos. Cada idioma tiene convenciones específicas para los estilos de comillas, las reglas de uso de mayúsculas y el tratamiento de la puntuación. Como siempre, los subtituladores deben consultar las guías de estilo de Prime Video específicas para cada idioma, a fin de garantizar el cumplimiento de los requisitos correspondientes.
5.7 Crédito de traductor
Cuando esté disponible, el crédito del traductor debe aparecer como último evento del recurso de subtítulos, con una duración de 2 a 3 segundos aproximadamente y en el formato que corresponda según el idioma. Si más de un traductor ha trabajado en el mismo recurso, se puede dar crédito a ambos. También se pueden incluir los créditos de la empresa y del supervisor creativo, si corresponde, pero los créditos de la empresa nunca deben sustituir a los del traductor. En el caso de los subtítulos para personas sordas o con dificultades auditivas (SDH), no se deben incluir créditos por las tareas que consistan únicamente en la transcripción del audio original o doblado.
6. Conclusión
Estas directrices representan el compromiso de Prime Video con la excelencia del subtitulado en todas las dimensiones del flujo de trabajo de localización. Al establecer un marco unificado basado tanto en la investigación académica como en las prácticas recomendadas del sector, ofrecen a los socios la base conceptual necesaria para entregar subtítulos que respeten la intención creativa y, al mismo tiempo, atiendan a las diversas audiencias globales.
La integración de los principios universales con las especificaciones técnicas de cada idioma también refleja la doble naturaleza del trabajo de subtitulado: una disciplina que exige tanto criterio creativo como precisión técnica. A medida que los subtituladores sortean las limitaciones propias del medio, como equilibrar la reducción con la integridad semántica, adaptar las referencias culturales sin perder la coherencia narrativa y respetar los requisitos técnicos y, al mismo tiempo, garantizar la legibilidad, estas directrices los ayudan a crear una experiencia visual que se sienta natural y no entorpezca la lectura.
A medida que evoluciona el panorama de la localización, estos principios guiarán nuestro compromiso permanente con la calidad y la innovación, para garantizar que cada producción subtitulada respete la visión creativa del original y haga el contenido accesible más allá de las barreras lingüísticas y culturales.
7. Referencias
Chaume, F. (2004). Cine y traducción. Madrid: Cátedra.
Díaz Cintas, J. and Remael, A. (2007). Audiovisual Translation: Subtitling. Manchester: St Jerome.
Georgakopoulou, P. (2009). “Subtitling for the DVD industry”, in Jorge Díaz Cintas and Gunilla Anderman (eds) Audiovisual Translation: Language Transfer on Screen. Basingstoke: Palgrave Macmillan, 21-35.
Pedersen, J. (2011). Subtitling Norms for Television: An Exploration Focussing on Extralinguistic Cultural References. Amsterdam and Philadelphia: John Benjamins.
Titford, C. (1982). “Subtitling-Constrained Translation”. Lebende Sprachen 27 (3): 113-116.